domingo, 9 de enero de 2011

FRANCISCO TÁRREGA

La época romántica presencia el auge de la música orquestal y el desarrollo del piano actual. La guitarra, con menos cantidad de sonido y unas posibilidades técnico-armónicas más reducidas, vive una época de eclipse, apartada de las grandes salas de conciertos. Sin embargo, a finales del siglo XIX, Francisco Tárrega vuelve a hacer crecer el interés por este instrumento. Su contribución se apoya en dos pilares: el primero, la composición de obras que aprovechan el timbre tan íntimo que posee la guitarra y pocos intrumentos pueden alcanzar. Por otro lado, a través de la transcripción de obras de autores como Chopin, Beethoven o Bach, demuestra que las posibilidades de la guitarra son mayores de las que en esa época se suponía. 

Sin embargo, el verdadero auge de la guitarra llega unas décadas más tarde, con la figura de Andrés Segovia, uno de los concertistas que más influyó en la composición de obras para guitarra por parte de compositores no-guitarríticos. Aquí vemos un ejemplo de Segovia tocando Capricho Árabe, una de las obras más conocidas del maestro Tárrega.


                                      
Y a continuación, una versión de las obras de Tárrega donde el flamenco, el jazz y la música de este compositor se fusionan para crear algo nuevo. Os animo a intentar adivinar cuáles de las obras de Tárrega se han utilizado en este video. 






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